jueves, 17 de septiembre de 2026


 

FLIPADOS PERO NECESARIOS

¡Cuántos años llevaba Dai esperando esa llamada! Y aun así, aunque sabía que algún día tendría que llegar, fue antes de lo esperado. Un día cualquiera de septiembre, sonó su móvil y, contra su costumbre, cogió la llamada, porque estaba (también contra su costumbre) tirado en el sofá. Y al otro lado de la línea sonó la voz cavernosa de Michael Knight. 

No muchos días después, una propuesta de compartir un rato con un bono 2x1 de Oferplán en el Circuito Indoor “Marineda” de Sevilla, se había convertido en una convocatoria de 7 pilotos, cosa no vista por aquí desde hace tantos años que mejor ni pensarlo. Ya sabíamos que Dai, el integrante solitario del equipo Bebemos Mucho Whisky, es un flipado de los karts y de cualquier competición física en general, pero es que tras él, había en Jerez de la Frontera, agazapados esperando una oportunidad como ésta, cinco animales del asfalto de esos que se dejan arrastrar a cualquier plan que huela a gasolina. Todos compraron sus bonos 2x1 y se plantaron en Sevilla un miércoles a las seis de la tarde. Hoy en día cualquier día es bueno, si es el día en el que todos pueden.

Por el camino, Dai encendía a Michael Knight enviándole audios proponiéndo ideas para que las dos sesiones pagadas se organizaran de manera que aquello pudiera ser algo parecido a una carrera. Oyendo aquellos dislates, al Dueño del Scattergories se le despertaba el espíritu organizador y los engranajes cerebrales de maquinar carreras volvían a la vida. ¿Siendo siete, por qué limitarse a luchar contra el crono? La Oportunidad tiene una larga melena por delante, pero es calva por detrás, y si se deja pasar, ya no hay pelo del que agarrarla.

Cuando llegaron los extranjeros, ya estaba por allí Miguel-R inspeccionando el circuito para conseguir alguna ventaja extra, como si no se conociera ya el trazado de memoria. Llegaron en tumulto y ya subían todos a la planta superior, Dai el primero, para reconocer la pista, mientras por turnos se iban registrando. Quedamos en que la primera sesión sería libre, para conocer la pista y hacer tiempo. Y en la segunda, nos colocaríamos por orden y haríamos salida lanzada y una auténtica carrera. Para darle picante a la competición, Dai propuso que nos organizásemos con parrilla invertida. Hay pillín, qué bien te salió.

Briefing, cascos, foto de grupo y todos a sus karts. A Miguel-R y a Dai los sacaron los últimos, separados del resto. El más flipado, el que más ganas tenía, fue el que más tuvo que esperar. Dai no venía así que Miguel-R tiró y se fue a por el grupo. Qué diferencia los de gasolina con los eléctricos, que fue lo último que probó el piloto B del equipo amarillo. Esto sí es correr, aquí sí duelen los brazos y los riñones. Aquí sí hay respeto cuando llegas a toda velocidad a las frenadas fuertes. Los ocho minutos no se hacen cortos, es lo que aguantas si vas a muerte contra el crono. Cada cual hizo lo que pudo y quedaron en el siguiente orden: por debajo de 34 segundos, Miguel-R (qué vergüenza si no hace pole, siendo el único que conocía el circuito), Álvaro y Rodri; por debajo de 35, Dai y Periko; y en 35 y pico, Javierstappen y Toni.

Estábamos solos en el circuito, la tarde estaba para nosotros. Nos pudimos quedar junto a los coches comentando las jugadas. La siguiente sería ya carrera, otra cosa, y a Michael Knight le preocupó lo disciplinados que habían sido los jóvenes con las banderas azules, algo sorprendente. Positivo, pero que no podía repetirse ahora, sino todo lo contrario. Entonces aprovechó la cercanía de los empleados para comentarlo diplomáticamente. La respuesta de los responsables no pudo ser más positiva: Fuera banderas y si queríamos carrera, habría carrera, y hasta nos darían la salida desde la parrilla, tal cual una auténtica carrera. Aquí ya no ganaría el que hiciera el mejor tiempo, sino el que llegara antes a meta. No dábamos crédito.

Se podía haber liado, porque un circuito indoor es lo que es: un Mónaco en miniatura y coches en fila con las paredes muy cerca. Y además sin conocer bien el circuito. Esto con alguno de los veteranos que bien conoce Michael Knight no habría acabado bien. Pero ya estábamos en vuelta de formación, no había marcha atrás. Sólo cabía calentar neumáticos sin piedad y tratar de no equivocarse con la formación de parrilla. Los semáforos se apagaron y rugieron los motores. Un poco más tarde los de Dai y Periko, que estaban distraídos hablando entre ellos. En cualquier caso no hubo incidencias y muy pronto todos estaban en fila india deslizándose entre las chinanes enlazadas. Los de delante no se escapaban aún ni hacían un tapón serio. El grupo iba estirado, pero muy cerca unos de otros, esperando la oportunidad con una limpieza nunca vista por el que escribe. Parecían veteranos. Álvaro recuperó pronto el puesto perdido en la salida con Miguel-R, con un adelantamiento increíble a final de meta, que el adelantado aún no ha visto venir. Toni y Javierstappen pagaron su menor experiencia y empezaron a perder posiciones. En cabeza ahora estaba Periko, seguido de cerca por el resto. Tapaba huecos a Dai, y Rodri se los tapaba sucesivamente a Álvaro o a Miguel-R, los cuales se iban devolviendo pasadas. No se podía hacer buenos tiempos porque había que nadar y guardar la ropa. Dai lanzaba a Periko el señuelo de quererle adelantar por el interior, y así curva tras curva esperando que picara. En una de esas, por frenar de más, casi se lo lleva por delante Rodri, que aunque preocupado por lo suyo, también estaba ahí. Finalmente Periko picó y salió demasiado lento de una ellas, dejando abierta una mínima puerta por la que se coló Dai para ponerse en cabeza. Mientras tanto, Rodri era inadelantable, y aun así Miguel-R lo intentó temerariamente en la horquilla de 180º. Se lanzó al interior confiando en que habría un agarre que no llegó, y se fue recto hasta las protecciones, por suerte con el monoplaza de costado y perdiendo poco más que la dignidad y perdiendo de nuevo el puesto con Álvaro. Ahora que Periko podía ser presa de Rodri, éste hizo algo más que protegerse y le ganó la posición. Dai se había distanciado lo suficiente, pero detrás suya se peleaba cada palmo. Todo cambió en un instante para Rodri. Entró muy fuerte en la curva rápida del fondo y el kart le culeó demasiado cerca del muro. Tocó con el eje trasero y su bólido le hizo un Bisbal. Periko, Álvaro y Miguel-R pudieron esquivarlo y seguir a lo suyo, que ya no era demasiado. Lo que fuera a hacerse, había que hacerlo ya. Miguel-R, el piloto local, poleman de la sesión de clasificación, en los últimos giros apretó los machos, se preparó una salida de la horquilla con buena velocidad y, aprovechando que los otros dos se molestaron, se coló por el interior en la siguiente, y encaró la última recta de la carrera en paralelo con Álvaro, que no quiso ceder justo ahora y trató de aguantar la posición hasta la línea de meta, jugándosela en la "ese" y cruzándola sólo unos palmos por detrás de su rival.

Ya hacía mucho que había acabado la carrera y aún seguíamos comentándola allí mismo entre los coches, con el beneplácito de los responsables, y seguíamos mientras cogíamos nuestras cosas, y de camino a tomarnos un refresco. Y creo que de camino a Jerez también siguieron y que ya están pensando en darse un buen homenaje en un circuito brutal que, dicen,  se ha montado en Sanlúcar de Barrameda. Yo prefiero no mirar… por si acaso.